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martes, 13 de febrero de 2007


  El sentido del dolor y del sufrimiento

Publicado por diedany a las 15:30

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Dolor y sufrimiento son inseparables compañeros de la existencia humana.

Cuando del sufrimiento se trata, Viktor E. Frankl es un maestro muy confiable. Es médico, psiquiatra y filósofo, fundador de la tercera escuela vienesa de psicoterapia, la logoterapia.
el sufrimiento es una realidad profundamente existencial que debe ser interpretada.

Postulados para encarar el tema del sufrimiento:

1) El sufrimiento se da en la vida del hombre. No hay que buscarlo.

2) Buscar el sufrimiento como tal sería masoquismo.

3) Cuando no se lo puede suprimir, la logoterapia presenta los siguientes puntos de reflexión:

a) La logoterapia no es masoquista, pero tampoco hedonista. Es realista.

b) La logoterapia quiere la felicidad del hombre, pero no a cualquier precio.

c) La logoterapia es la única escuela de psicoterapia que capitaliza el sufrimiento cuanto éste es inevitable. El sufrimiento se puede convertir en el supremo valor.

d) La logoterapia ve, en el sufrimiento y el dolor, la ocasión para la realización de valores de actitud, que son los supremos valores.

El sufrimiento, pues, no es visto como un fin en sí mismo. Eso sería masoquismo.

La logoterapia no inventó el sufrimiento, lo encontró en el camino. A través del análisis existencial descubre que es un elemento esencial de la existencia humana.

Todo hombre que aspire a llevar una vida plena no podrá prescindir de él. La logoterapia no lo busca, ni lo ama, ni lo promueve. Cuando es inevitable enseña a enfrentarlo, no para destruirlo, sino para aprender. Frutos del aprendizaje desde el sufrimiento: evolucionar y humanizarse. Para ambos casos lo único que importa es la lucha.

Libertad para elegir una nueva actitud. Responsabilidad de no perder este instante y convertirlo en un nuevo valor... [Para continuar con la lectura haga clic aquí]

- Asociación bonaerense de Logotarapia (Buenos Aires, Argentina)
- Fundación Argentina de Logoterapia
- Sociedad Mexicana de Análisis Existencial y Logoterapia
- Foro de Logoterapia y Análisis Existencial
- Asociación Iberoamericana de Logoterapia
- Centro de Logoterapia y Análisis Existencial (Universidad Católica Argentina)
- Viktor Frankl Institut (Website oficial del Instituto Viena Viktor Frankl)


Carta de amor del Padre

«Las personas que están depresivas tienen una gran energía vital. El ser depresivo no es la esencia de ser humano alguno. Es un modo de estar, no es una cialidad esencial del ser.

Las personas que están deprimidaes refieren intenso desgano, apatía, se sienten abúlicas, que nada las motiva, sin voluntad, con fácil irritabilidad, sienten que la vida no tiene sentido y como que todas sus fuerzas las hubieran abandonado.

Si uno quiere andar en bibicleta y utiliza toda su fuerza muscular para apretar los frenos de la misma, ella no avanzará, ¿verdad? ¿Puede decirse que no se tiene fuerza para moverla? Obviamente, no. Sí, que se aplica mal esa fuerza o energía muscular, si el deseo es avanzar con la bibicleta. Podríamos concluir que el aplicar a fuerza sobre los frenos es como estimular una inhibición y que es resultado del uso de la energía que la bicicleta no se mueve y no de la falta de ella.

Salvando las distancias, en la persona que se encuentra deprimida sucede algo parecido, canaliza gran parte de su energía vital en estimular inhibidores. El efecto es la sensación de tener paralizado el ser, de estar sin fuerzas. Aunque, en realidad, las tiene y en abundancia. Cuando uno está junto a una persona deprimida tiende también a sentirse abatido, como si se "contagiara". Si careciera de energía esa persona no podría influir de ninguna manera en nosotros.

Resulta importante que la persona deprimida concientice que ESTÁ pero que no es depresiva y que tiene un gran caudal de energía, que emplea mal, pero que puede aprender a encauzar adecuadamente. Porque a pesar de su depresión sigue incólume la fuerza más poderosa de todo ser humano: la potencia residente del espíritu que siempre pugna por expresarse.

Händel y su maravillosa obra El Mesías dan cuenta de ello. En la noche del 12 y 13 de abril de 1734 sufrió un ataque de parálisis, su empresa quebró y su estado general era deplorable. Estaba afectado del costado derecho, con el cerebro lesionado y con la mano derecha paralizada. Su depresión era tan grande que, acosado por las deudas y el sufrimiento, se negaba a curarse. Enfermo, deshauciado por los médicos, con riesgo de ir preso por sus deudas, sumido en la más profunda depresión, a punto de suicidarse, encuentra un poema que le enviara el poeta Jennens. Ya con la primera palabra: ¡Consolaos! resurgió en el gran músico que parecía haberlo abandonado. ¡En tres semanas de frenética y febril actividad compuso tan magistral y celestial música!.»

Gabriel Jorge Castellá, Paradojas existenciales: Verdades que parecen mentiras, San Pablo, Buenos Aires, 2001.


El hombre en el pozo

Un hombre cayó en un pozo, pero por más esfuerzos que hacía, no lograba salir de él. Comenzó a pedir auxilio. Los que pasaban por allí, al escuchar sus gritos se asomaban para ver qué sucedía, y desde arriba cada uno aconsejaba al hombre de manera diferente: Unos le decían que confiara en Dios y que tuviera paciencia, que Él lo sacaría. Otros se lamentaban e incluso algunos lloraban por lo que había ocurrido y se marchaban diciendo que lo tendrían presente en sus oraciones. Había quienes le reprochaban su irresponsabilidad y su falta de atención al caminar, sin fijarse por dónde iba, y le daban largos sermones de moralidad. Algunos intentaban ayudarle diciéndole desde arriba lo que tenía que hacer para salir, pero como no conseguía hacerlo solo, se enfadaban y se marchaban diciendo que si no salía era porque él no quería. Había otros que tenían tanta prisa, que no tenían tiempo para ayudarlo...

Así, unos tras otros, iban asomándose a la boca del pozo. El hombre estaba desesperado. Todo eran palabras y más palabras... pero él seguía en el hoyo. Se le quitaron las ganas de pedir auxilio porque la ayuda que recibía de los hombres le hundía más en el agujero. Pasó días en esa profunda depresión... Hasta que se asomó una persona, que en lugar de hablar desde allí arriba, puso una escalera, bajó hasta dónde estaba él, le preguntó cómo se encontraba y le ayudó a salir de ahí. No supo cómo darle las gracias. Sólo pudo decirle: "Si Dios existe, no creo que sea muy diferente de usted".

El hombre es un "pozo infinito"

El hombre es como un insecto,
comparado con el universo…

Sin embargo, a los ojos de Dios,
es como un gigante,
¡más grande que el mundo entero…!

No el hombre de por fuera,
sino el de por dentro…

Es como un "pozo infinito",
que el mundo le cae pequeño…

Si le echas placeres y honores
el pozo sigue vacío…

Y si lo inundas de riquezas y poder,
sigue como al principio…

El hombre es un pozo infinito,
que sólo puede llenarse
con el mismo Infinito… ¡con Dios!…

Está hecho para saciarse sólo
¡con la inmensidad del Amor!…

Tags: Sentido, dolor, sufrimiento, amor, logoterapia, depresión, pozo

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